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Mostrando entradas de 2008

El cuaderno de Saramago

por Sebastián Serrano Me resulta conmovedor haber descubierto que uno de los más grandes escritores de nuestra época, José Saramago, tenía y escribía un blog . Digo esto porque, sabemos que, por lo general los grandes escritores quedan suspendidos en el aura de su gloria, y desde allí permanecen inalcanzables para la mayoría de los mortales que de cuando en cuando nos deleitamos con los caprichos de sus genialidades. No así el caso de Saramago, que quien con su pueril inocencia para contar historias y decir aquellas cosas que la mayoría de la humanidad creyó estaban vedadas por la divinidad o algo parecido, nos enseñó esa parte del camino, como aquélla su heroína vidente en su obra maestra "Ensayo sobre la ceguera". Saramago escribe casi a diario, y encontramos en un sencillo blog, esa misma sabiduría vestida de sencillez y de humildad, de aquel que se sabe en paz por decir lo que siente, con la ausencia absoluta del miedo que proporciona la lucidez del hombre sencillo y de...

Reflexión diurna

por Sebastián Serrano Mi pequeño Edén. No, no es el nombre de un jardín de infantes. Es así como se me ha ocurrido llamarle a mi jardín, el de la casa de la que quiero hablarle. La alquilo desde hace 5 meses, y hoy apenas he comprendido que será mi hogar por algunos más. Es grande. Tan grande que la gente que me visita se asusta cuando le digo que soy su único habitante. Pero me he acostumbrado, muy a pesar de mi siempre monástica predilección por los espacios reducidos y funcionales. He optado, también funcionalmente, por cerrar las tres habitaciones que no ocupo y así imagino que la casa se circunscribe a las tres restantes. Pero volvamos a lo del jardín. Sin duda, es lo más elocuente que tiene la casa, no le miento, hasta me habla. Me perdonó que a mi llegada habíamos acordado con el propietario de que cortaran todo aquello que yo pensaba era maleza y que sin embargo, con el transcurso de las semanas he ido descubriendo que se trata de una bella amalgama de p...

Portuñol

por Sebastián Serrano A Edina Ella habla portugués, él español. Ella pinta y vende cuadros en la plaza, él un simple funcionario de ocho a seis. Se miran. Él mientras toma una cerveza en una terraza de la plaza, ella mientras habla y ríe con los compañeros de pega. Él la invita a sentarse, ella acepta. Hablan. Ella le entiende bien, él casi nada. Cada frase de ella, él no la entiende, ella repite, es paciente. Él le cuenta de su ciudad y las montañas, ella le habla de su pueblo de ganados y selvas. Llega la noche, se han quedado juntos. A las doce ambos comprenden algo. Los ojos, los labios y las manos no entienden de conjugaciones ni de verbos, hablan el mismo lenguaje.

Nota en el frigo

por Sebastián Serrano Brusco. Sos brusco cuando hacés el amor. Además, me harta que dejés la comida en el frigo durante días, hasta que empieza a cubrirla una capa verde horrenda, me da asco. Claudio, tu amigo, el que me presentaste en el boliche, al que como todos tus amigos humillas inconcientemente con tus ademanes de intelectualoide academizado. Me voy con él. Te dejo el DVD, la comida de Cayú (se la podés dar a los gatos de la calle...), y los guantes de mi amiga Lola ( a la que según Ale, te la tiraste durante mis vacaciones en Montevideo). Me llevo los preservativos que tan puntualmente comprabas para no asumir responsabilidades innecesarias. Cuídate. No te olvides de tomar el Trebol. Con amor, Eva

Mario para siempre

por Sebastián Serrano A tus ochenta y siete tomas la pluma o la máquina, armas las tuyas de cortar soledades y amores, despiertas y tu voz se vuelve a escuchar: Te sale el aliento lento cuando lees los versos, ojalá no sean los últimos, Amigo de la poesía y de nuestra América te debates frente a tu última pérdida, que es la de todos, quizás porque ya no dirás: “porque te tengo y no, porque te pienso”. Siempre habrá un camino abierto hacia Montevideo, para encontrarte y para escuchar los himnos nuestros de tu boca, amigo, compañero, poeta. Cierro este humilde homenaje que no es una elegía con eso tan grande, tan dicho a tu estilo: “Ojalá amemos sin bochorno/ ojalá amemos/ ojalá.”

Zona de fumar

por Sebastián Serrano a Roberto Martínez 14 horas parecían poco, más aún cuando están separadas por el poniente y el saliente y por un vuelo de llegada y otro de salida. Y es que un aeropuerto no sólo puede convertirse en aquél desolador paraje que los viajantes tenemos que atravesar para mirar en sus ventanales a los que se quedaron, sino en la confluencia del apuro, el cansancio y hasta del enojo. El caso es que me senté a aliviarme de tantas horas que me esperaban por esperar, con una cerveza bien fría en aquél recoveco que era anunciado por un letrero de “Zona de fumar” del aeropuerto Jorge Chávez de la ciudad de Lima. La pesadumbre del largo viaje y la nostalgia de mi partida fueron en seguida espantadas por la afable voz de Roberto. Tras explicarme de su problema resuelto con la agencia de viajes para llegar a Milán, intercambiamos algunas anécdotas periodísticas, filosofías, risas. Se separaron, su apuro por llegar al “...

Carta a Bettina (tercer fragmento)

por Stalin Coronel Te esperaba un señor en un auto y tus amigas y tú dieron vuelta y se fueron. Un extraño de camisa a cuadros con bigotito tejano y rubio como gringo, fue elúnico que se dio cuenta de lo que nos pasaba y me dijo: cántele una canción. No quise hacerle caso al principio, así que me miró tiernamente, como diciéndome, yo soy El Momento Apropiado, hazme caso. Entonces fui a sacar la guitarra y pensé que debía cantarte “Acróstico”, una canción que te compuse hace algún tiempo: Bella, como todo lo que toca…; Ella, que transpira inocencia…; Tiene por virtud esa sonrisa…; Trampa que me atrapa y me libera…; Inconsciente, su silencio es inconsciente…; Nadie sabe todo lo que siente…; Anda tan dispuesta y decidida…; su nombre me causa melancolía, pero inspira poesía, melodías y verdad”. Me moví para traer la guitarra y entonces Quito me helaba el rostro, me enredé en una cobija y se movió la almohada, perdí el sueño. Cuando abrí los ojos no tenía en mi cabeza más que ese últ...

Disciplina

por Sebastián Serrano Hacían el amor todas las mañanas, entre 6.00 y 6.15, justo antes de que sonara el despertador a las 6.20. A él lo despertaba sigilosamente el deseo de su sexo e inmediatamente como por instinto, sus pies desenredaban la selva de sábanas hasta llegar a los de ella. Ella respondía in situ y fiel a ese acto que desde hace los 4 meses que vivían juntos, se había convertido en una especie de ritual sagrado con el que empezar el día. Áquel martes fue distinto. A él lo despertó el sistemático sonido eléctrico del despertador y ella se levantó, in situ, con él. Tomaron el café en silencio, no se hablaron, y al despedirse, ella a penas se fijó que llevaba puesta la corbata que siempre dijo detestar. Esa mañana en el trabajo, él aceptó el cargo de supervisor y renunció definitivamente a la idea de montar su propia tienda de restauración de cuadros. Esa tarde, ella se tiñó el cabello y compró en el súper de la esquina la última edición de “Vanidades”. Desde entonces,...

1950

por Iván Egüez P. Justamente hoy, dentro de veintiséis años, nacerá alguien a la una de la mañana. No se me es concedido verlo más. Después de treinta y dos años y unos cuantos días, leerá sobre mí en este día de 1950, que no alcanzará a imaginar. No sabrá que lo sé; ni ahora yo mismo me permito saber para no deshilar la trama del tiempo, o por no encontrar nada que valga leer sobre mí en este día. Después nos mentiremos a nosotros mismos diciéndonos que este vínculo no pudo existir.

Carta a Bettina (segundo fragmento)

por Stalin Coronel Sentí un gran vacío en el pecho. -- Hemos tenido toda la tarde para hablar de eso, y ahora se me ocurre preguntarle ¿Cómo estás? , si que sé decepcionarme -- Te tenías que ir y decidí no entregarte el grabado. -- Yo también fallo en encontrar el momento más apropiado para hacer las cosas -- Bajamos para poder despedirme de tus amigas y entre muchos “!gracias!, ¡son bienvenidas cuando quieran!, ¡Qué gusto de conocerte mija, mi hijo me contó mucho sobre ti. Chao!!, etc.”, salimos a la puerta de calle. Ya parecía que se marchaban, pero se dieron vuelta yo no sé para qué. Lo que sé es que fue bueno, porque también diste vuelta y nos encontramos nuevamente. Yo te abracé y te agradecí. Me preguntaste ¿porqué?, y te dije que si algo había aprendido gracias a ti es sobre la paciencia. -- ¿la paciencia?, !pero qué tarado!, si lo que llegué a conocer bien fue la ansiedad, el sueño, la importancia de la vida, lo lejano que está el olvido, lo maravilloso del silencio , ...

Una lata de cine

por Enrique Vivanco Se levantó con muchas ganas de ir al cine, agarró el periódico y buscó enseguida la cartelera, temiéndose lo peor. Tuvieron que pasar varios minutos hasta que encontró la sala que le gusta, con la película que ansía mirar. No necesitó leer ninguna reseña al respecto, el sabía que esa película estaba dirigida por esa clase de director irreverente y paralelo a este universo y que eso garantizaba un buen rato durante la proyección. Tampoco se detuvo para preocuparse por asegurar su asiento, ya que ese tipo de cintas no tienen el apoyo de otras, a pesar de estar en el estado de "estreno mundial". Agarró a la pasada una chaqueta de cuero envejecida por los años y sin peinarse siquiera saltó a la calle, como quien asalta al mundo de un solo golpe. Como en el buen cien europeo, las películas se muestran por la noche, en la oscuridad de un callejón desierto, con personajes definitivamente sospechosos y es en la intimidad de una boletería desolada, donde se com...

MIKOI

por Sebastián Serrano “(…) Que la vida es sueño, y los sueños, sueños son.” Soliloquio de Segismundo, La vida es sueño. Apenas estuvo en el ascensor panorámico se detuvo un instante para reflexionar sobre a qué piso iba, sólo tenía certeza que descendía. Pudo observar aquel bosque de luces que se extendía hasta el horizonte, era una ciudad moderna y mundana. El ascensor se detuvo en la planta baja, debía de ser una especie de subterráneo en donde encontró un enorme local, entre oscuro e iluminado por luces multicolores que pintaban el ambiente de lugar nocturno, de espectáculo. No bien se apeó del ascensor una chica de mediana estatura, asiática y hermosa se le abalanzó, lo besó muy familiarmente, expresaba efusivamente una alegría íntima. Se abrazaron, definitivamente tenía que ser su pareja. Tomados de la mano se dirigieron a un lugar donde había una gran pantalla gigante todavía apagada. Sabía que habría una especie de concurso, tal vez será un karaoke, pensó para sus ade...

Carta a Bettina (primer fragmento)

por Stalin Coronel Ese pensamiento me frustraba un poco cuando sentía que era el momento apropiado para preguntarte si te quedarías; después de todo, si sé tan poco de ti, es porque no recibí respuesta todo este tiempo. Pero no importa, te voy a contar como te veías: tenías el pelo negro y te lo habías cortado a la altura de los hombros y ondulado hacia adentro. A la altura de las sienes te habías rapado hacia atrás, hasta la latitud de la oreja. Tu piel era muy morena, pero un moreno pálido y tu nariz aguileña y tu boca se veía pequeña y puntiaguda. Te veías distinta por fuera. No hablo de tus ojos porque sólo en ellos te encontré. Así es, mirabas distinto…”no era hermosa, pero era ella”. Así que comíamos y tomábamos café con mi familia mientras las historias, los logros, las anécdotas, los buenos momentos se paseaban por la mesa entre nosotros. Evité preguntar por tu matrimonio, me contuve de hablar de él y a ti no te interesaba tocar el tema. Yo subí corriendo al ático a sac...

Las manos

Miguel Hernández Dos especies de manos se enfrentan en la vida, brotan del corazón, irrumpen por los brazos, saltan, y desembocan sobre la luz herida a golpes, a zarpazos. La mano es la herramienta del alma, su mensaje, y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente. Alzad, moved las manos en un gran oleaje, hombres de mi simiente.

Estracto de Espejos. Una Historia Casi Universal

por Eduardo Galeano Heródoto, venido de Grecia, comprobó que el río y el cielo de Egipto no se parecían a ningún otro río ni a ningún otro cielo, y lo mismo ocurría con las costumbres. Gente rara, los egipcios: amasaban la harina con los pies y el barro con las manos, y momificaban a sus gatos muertos y los guardaban en cámaras sagradas. Pero lo que más llamaba la atención era el lugar que las mujeres ocupaban entre los hombres. Ellas, fueran nobles o plebeyas, se casaban libremente y sin renunciar a sus nombres ni a sus bienes. La educación, la propiedad, el trabajo y la herencia eran derechos de ellas, y no sólo de ellos, y eran ellas quienes hacían las compras en el mercado mientras ellos estaban tejiendo en casa. Según Heródoto, que era bastante inventón, ellas orinaban de pie y ellos, de rodillas.

El capital no se come

por Sebastián Serrano En mis últimos 10 años nunca recordé a ningún intelectual o académico pronosticar una crisis mundial a causa de los elevados precios alimenticios. Siempre se habló de la productividad, el empleo, la competitividad… Ahora bancos y financieras norteamericanas amenazados por una crisis que para muchos tiene sus raíces en los altos precios del petróleo además de una moneda que siempre demostró fortaleza ahora desplomándose y sobretodo economías de todo el planeta afectadas por el incremento en los precios de los alimentos. Para muchos es difícil comprender una realidad tan ineludible como la necesidad de alimento que tenemos los seres humanos: la tierra nos da de comer. Y mientras las economías y los modelos de desarrollo apuestan al capital como la punta de lanza para el crecimiento, la tierra es explotada ignominiosamente. Todo empieza a temblar y a desestabilizarse. Caen las bolsas, suben los precios, al final la gente tiene hambre. Quizás sea con...

Criticando a un crítico

por Enrique Vivanco Me dan risa los críticos me aseguraba, yo le miraba directo a los ojos como me gusta, él me decía mientras reía, que los críticos son amantes de lo original, aunque su profesión no requiera, ningún ejercicio original, precisamente. Me cuesta trabajo leer una crítica, porque siento que no voy a leer nada original o por lo menos pro positivo. Y esta vez no fue la excepción, pero hice el esfuerzo. Ricaurte es un crítico (aunque la palabra casi duela, cual insulto) de los menos irrespetados y me tomé tres minutos para saber que quería transmitir. Al finalizar mi lectura, sentí que había crecido, lo juro, me sirvió, no lo podía creer, pero así fue. Cuando me enteré que su programa de radio se llama “Días de radio”, todo volvió a la normalidad, me dio una risa...

Contexto

Pasar el tiempo en una ciudad de 90 mil habitantes en medio de la Amazonía replantea por completo nuestra habitual y occidental percepción del mismo. Desde el Internet que funciona a una velocidad que en cualquier ciudad del mundo resultaría inaceptable, hasta el funcionario público que sin apuro alguno llena un crucigrama en horas de oficina, los sucesos en esta parte del mundo nos acercan más a una concepción menos tensa de la vida. Otra cosa, dejar artículos como estos inconclusos y sin sentido, muestra clara de una nueva apreciación de la existencia humana y de sus exigencias.

De una mujer de pasos largos

Y fueron tus pasos largos y lentos los que hicieron eco en mi camino. La música de tus pies al besar la tierra, la que entonó, melodía, mi destino. Así fue mi sueño, tú con tu marcha silenciosa y lenta, tu caminar por la orilla de un lago tibio e inmóvil, cuando una garza y tu mirada, se inclinaban juntas a beber el agua. Y yo tan lejano y tan viejo con tres semillas impacientes en el bolsillo sin más valor que para rendirme al tiempo ni más opción que pactar con la distancia para seguir escuchando tus pasos por la arena y sentirme menos solo.

Los muertos de Ñancahuazú

El 9 de octubre de 1967 son ejecutados en la escuelita de la Higuera, “Willi” (Simón Cuba), “Chino” (Juan Pablo Chang) y “Fernando” (Ernesto Che Guevara). Junto con otro puñado de hombres más, entre fallecidos y desertores, habían partido un 1 de febrero del mismo año del campamento Ñancahuazú para iniciar una campaña revolucionaria en Bolivia. Poco se ha escuchado sobre estos hechos. Por otro lado, el Che aparece en camisetas e inmensas telas que cuelgan en casi todas las barras bravas de los equipos latinoamericanos, a saber, cuántos de aquellos fanáticos conocen sobre estos sucesos todavía oscurecidos. Poco importa a muchos saber, como culminó aquella corriente revolucionaria que recorría Latinoamérica. A aquéllos hombres se los calló con balas importadas desde el imperio. Y pocos se atreven ahora a intentarlo. Siguen cayendo las bombas que callan y masacran, pero que no aniquilan el propósito, ese que el Che tenía, de devolverle a este pedazo de planeta la justicia que tanto...

Amenaza latinoamericana

El gobierno colombiano de Álvaro Uribe Vélez confirmó una vez más con sus actos y declaraciones perfidas e inconsecuentes, su alta intención militarista y de irrespeto a la unidad latinoamericana. Más allá del conflicto interno que sufre Colombia, existen normas internacionales que regulan el respeto mínimo que los demás Estados merecen en su territorio, soberanía y dignidad. Una masacre que, seguramente financiada con los mismos dólares que financian la guerra en Irak, deja en territorio ecuatoriano la marca de la amenaza que el gobierno de Uribe constituye para la unidad latinoamericana. El no alineamiento con las políticas estadounidenses que el gobierno ecuatoriano ha demostrado, no justifica que otros gobiernos que sí saben venderse más fácilmente, utilicen prácticas y agresiones similares.

La pobreza también discrimina

Cuando se discute sobre la pobreza en América Latina, sus causas y efectos, raramente se entrevee quiénes son las víctimas reales de esta lacra histórica que nos rodea. Poco o nada se dice por ejemplo, de que quienes más cargan con los efectos de un ingreso bajo son las mujeres. El ser una prostituta, una mula del narcotráfico o una vendedora de rosas en cualquier avenida de una capital latinoamericana, son temas inadvertidos para políticos y economistas. Quizás deberíamos reflexionar y actuar sobre le hecho de que son las desigualdades sociales las que causan la pobreza. Y como punto de partida, eliminar esas desigualdades antes que nada, sea el inicio de una lucha verdadera y abierta contra la pobreza. El mejorar las capacidades y niveles de ingreso de las mujeres pobres en América Latina es esencial para una supervivencia digna de toda la población.

Pacto frustrado

La distancia, hija de la indiferencia, le dice al tiempo, viejo endemoniado: “Hagamos del amor un embustero, un farsante.” El tiempo acepta pero con una condición: le damos a los amantes una última noche, y yo como bien sabido, les acorto las miradas y las sonrisas, les oscurezco la tarde. El camarero trae la cuenta, la copa de brandy sin terminar, la cena enfriada. Los amantes salen corriendo, llueve de noche. El amor se cuela en el útlimo segundo en un último beso de adiós, algo inesperado pasa, el tiempo se detiene y se asfixia, la distancia se horroriza y sólo se oyen las risas de un hombre y una mujer.

Qué desaliento de mierda

Mirar alrededor, escrutar las circunstancias, para con Gasset definir lo qué es el hombre, lo que somos, no es precisamente un ejercicio saludable. Los periódicos y los tibios, cáusticos y mediocres medios visuales de comunicación nos dicen a diario del cotidiano vivir de la sociedad. Un sector público sin convicción con sindicatos que le sacan tajada al Estado como piñata en fiesta infantil, uno petrolero que negocia el oxígeno y el verde del planeta en macabros contratos de explotación, un sector privado desligado de la realidad, una sociedad insaciable por consumir. Cierro el periódico, sorbo mi café y me quedo con Silvio: “Soltar todo y largarse, qué maravilla!”.

Encuentro en La Mariscal

a Stalin Coronel, quien me contó esta historia, mejor contada por supuesto Ricardo alzó la mirada para expeler el primer humo de su cigarrillo recién encendido y al tirar la cerilla vio a su viejo amigo de colegio, Gonzalo. Recordó que le decían con indiferencia “pato”, por llegar siempre tarde a todo, incluso a la esquina de la cancha de básquet donde pasaban el recreo. Gonzalo no tardó en reconocerlo, eran las seis y algo más de la tarde, la Mariscal estaba tranquila a esa hora y apenas mojada por esa lluvia tímida de las tardes. Se saludaron bien, como dos amigos a los que les alegra que la calle les haya traído de vuelta su adolescencia. “Un traguito, ha de ser”, le dijo Ricardo esbozando esa sonrisa de galán de curso que siempre le caracterizó. Entraron en el bar de la esquina y la charla empezó como todas las charlas de amigos encontrados tras los caprichos del tiempo y el destino. “Con Julia bien”, le decía Ricardo, “A veces sí, otras no”. “Las comisiones andan mejor que nunca, ...

Camarones en la sartén

Hoy los camarones adornaron mi sartén Traviesos y tan chinchullos Me parecían que murburaban al son del aceite Tus recuerdos de risas De las confabulaciones de ayer. Qué ganas de escribirte! De contarte anécdotas de esbozar palabras que te hagan sonreir De susurrar pensamientos que alienten tu camino, condimentos de vida plena. Pero no puedo… encuentro silencio Cocina atiborrada de platos, Infinito que ahoga y sin embargo, Como siempre desde aquel primer invento, Te pienso y te recuerdo.

Fidel

Llegado en Cuba el momento de elegir el Consejo de Estado con su Presidente, Vicepresidentes y Secretario, el compañero Fidel nos lanza un último mensaje: “Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes..”. La figura quizás más relevante de la izquierda latinoamericana de todos los tiempos no aspirará ni aceptará el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe. Nos preocupamos al pensar, si en verdad los más jóvenes podremos asumir tan alta responsabilidad, la de darle a la Revolución el sentido de los primeros combatientes, el nuevo sentido que traen los tiempos. Convertir en fuego el vivir cotidiano con Guevara, ser consecuentes hasta el final con Niemeyer, encontrar toda la gloria del mundo en un grano de maíz con Castro. Gracias compañeros por los legados, y las vidas.

Ocho y medio

Visitar en Quito un almacén de filmes piratas es quizás la única opción para encontrar cine del bueno. Fin de semana viendo a Fellini, en una película catalogada por algunos críticos dentro de la lista de los mejores films del cine sonoro. Mastroianni se inmortaliza gracias a un Fellini que -en una película que en principio aburre a quien espera que en los films"pasen cosas"- se muestra casi desnudo. Claudia como siempre, linda. El sentimiento de un director de cine, su perspectiva de la vida. Después del "FINE", la vida continúa.

Niña en verde

"Verde que te quiero verde..." Federico García Lorca Camino del trabajo, despacio anda el frío conmigo  suave revolotea la mirada en el trole de esta ciudad congoja de una niña en verde.  Sus ojos se pierden entre sudores y ansias tempraneras, como un lago a las seis de la mañana,  en una niebla inhóspita.   Se para muy discreta y la belleza le sale en verde.  Somos dos a la deriva, yo azul y ella verde y van pasando las calles, esas grises,  pero su verde y mi azul las van pintando aleatoriamente como en una danza de mariposas.  Ya en la calle, mi azul persigue a su verde y el gris los mezcla en el viento de la prisa.   Adiós niña en verde, un gusto conocerte.

cielo

voy a pintarte un cielo hermoso..lleno de mis cosas, de mis pensamientos de experiencias, de fragmentos que me duelen y que me sonrien.. voy a estirar mi mano y pintar, pintarte todos los colores, en un trabajo de niño de kinder. expresarte lo que no puedo, ni con la letra, ni con el pensamiento.

Te encontré

Te encontré en el jardín azul. Donde un gorrión contaba la historia del invierno. Donde el quizás dibujaba pacientes recuerdos del futuro. En el espejo que fue tu alma, del alma mía. Donde la luz jugaba indiscreta, sin oscuridades que la aburran. En los cristales, en las plazas, en los malles donde los ángeles buscaban las rebajas. En la ciudad de la ausencia, donde la paciencia arrienda moradas de muebles pintados de naranja y de violeta. Te encontré, finalmente, en mi sueño, cuando dibujabas palabras sin promesas con burbujas eternas, en un papel verde.