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Mostrando entradas de abril, 2020

El pacto de las mascarillas

Debo confesar que siempre me sentí inclinado a contrariar las convenciones sociales. A veces, me he encontrado a mí mismo haciendo algo secretamente contrario a la norma social, solamente por el gusto o placer de realizar un acto de rebeldía. Recuerdo de niño, cortaba un pastel sin hacer con el cuchillo la circunferencia central que dictaba la norma. Solamente por eso, por placer. Ahora que son tiempos en que los transeúntes no salen a la calle sin su mascarilla, me he visto tentado nuevamente a hacerlo. Por razones que quizás obedecen a mi edad, no lo he logrado. Salir a la calle sin una mascarilla, cuando todos lo hacen, puede ser un acto de rebeldía. El caso es que este ejercicio mental y de la memoria, me hizo pensar con qué facilidad asimilamos los seres humanos las convenciones sociales, como si nuestra supervivencia dependiera de aquello. Estrechamos las manos, saludamos, sonreimos, profanamos palabras como ´te amo´, ´te quiero´, etcétera. Me pregunto tras esta corta reflexi...

Ataúdes

Ataúdes de melancolía Ataúdes de encierro Ataúdes con olor a sardina, Ataúdes de momento. Canto de ataúdes Jarana de historias lejanas Nadie escoje sus ataúdes Nadie escoje su muerte pesada. Ataúdes de cartón Seguro llevan un cuerpo y naftalina Nadie llora a un ataúd, Lloran al cuerpo que está adentro. Sin sobresaltos y sin anima Van los ataúdes al cementerio Llévame contigo tierra de adentro No habrán más ataúdes Solamente la oscuridad y el silencio. 

Constancias

A menudo pensaba que era necesario abandonar el hábito de levantarse a las 3 am y fumar. Lo hacía desde hace algunos años, desde que lo había dejado Ana. El hábito era simple e inocente, la ingenuidad del acto le permitía no molestar a nadie, ahora que vivía solo en el cuarto piso del 33 de Málaga y Madrid. Además, nunca se sintió cohibido de hacerlo. Al terminar el cigarrillo -que siempre lo fumaba fuera en el balcón- se distraía pensando con cierta superioridad moral, en lo ridículos que parecían sus vecinos a esas horas, durmiendo, soñando quizás en quién sabe qué nimiedades. En fin, a sus 49, volvió a pensar en su hábito. Era secreto, era un hábito que lo convertía en cómplice de sí mismo; nadie más en el mundo, sabía que Renato Sevilla se levantaba todas las noches a las 3 de la madrugada y fumaba asomado a su balcón. Y aquélla madrugada del 7 de julio, a las 3:07 am, precisamente 3 minutos antes de desplomarse por la baranda tras el derrame cerebral, logró por fin, alcanzar l...

Acting is Surviving

Hace pocos meses miré un documental que quedó rebotando en mi memoria, como pelota saltarina lanzada con malicia al interior de una sala, por un niño. El documental se titulaba "Listen to me, Marlon" y narraba en primera persona la vida de éxito y tumulto de quizás -sin mayor discusión al respecto- uno de los más prodigiosos actores de Hollywood: Marlon Brando. Acting is surviving . Actuar es sobrevivir; simple y contundente. El actor de Nebraska dice que desde pequeños, aprendemos a actuar. El niño actúa cuando hace un berrinche, para atraer sobre sí la atención de sus padres y lograr algo. Nada más evidente. A propósito de tanto personaje que hoy prolifera en las redes sociales en tiempos de corona virus, el acto de expresarse, es abanderado con escaso pudor social. Lo irónico quizás, es que no reconocemos este principio elemental de supervivencia y, cada quien defiende como última su inmaculada 'verdad'. Como si no existiera la del otro, la del que piensa distin...

De una mujer de pasos largos

Y fueron tus pasos largos y lentos los que hicieron eco en mi camino. La música de tus pies al besar la tierra, la que entonó, melodía, mi destino. Así fue mi sueño, tú con tu marcha silenciosa y lenta, tu caminar por la orilla de un lago tibio e inmóvil, cuando una garza y tu mirada, se inclinaban juntas a beber el agua. Y yo, tan lejano y tan viejo con tres semillas impacientes en el bolsillo sin más valor que para rendirme al tiempo ni más opción que pactar con la distancia para seguir escuchando tus pasos por la arena y sentirme menos solo.

Contexto

Pasar el tiempo en una ciudad de 90 mil habitantes en medio de la Amazonía replantea por completo nuestra habitual y occidental percepción del mismo. Desde el Internet que funciona a una velocidad que en cualquier ciudad del mundo resultaría inaceptable, hasta el funcionario público que, sin apuro alguno llena un crucigrama en horas de oficina, los sucesos en esta parte del mundo nos acercan más a una concepción menos tensa de la vida. Otra cosa, dejar artículos como estos, inconclusos y sin sentido, muestra clara de una nueva apreciación de la existencia humana y, de sus exigencias. Riberalta, 2008

Presentimientos de septiembre

Quiero hacerme verano, para agostarte en mi recuerdo, para que el otoño del olvido, llegue tardío. Pintar mi cuerpo de azul intenso, cantar coplas con las golondrinas, ver reír a los niños en el parque. Quiero hacerme verano y sentir la libertad de los vientos, besar los nevados desnudos, pasear si prisa por tu jardín. Volar en las cometas olvidadas por niños que se convirtieron en oficinistas, soñarte junto a la luna de agosto, saltar las estrellas congeladas. Quiero hacerme verano, para dar de beber verde a los árboles, ensanchar sus troncos con mañana. Ser verano en fin, para contarte mi historia, en una noche, antes de septiembre. 4 de agosto de 2005

SMS

Cuando entró con el teléfono celular en la mano, la mesa de reuniones estaba lista y detrás de ella, venía toda el batallón de gerentes y asistentes. La mano le sudaba ligeramente, pero no importaba, su temple lo resistía todo. De pronto, antes de que pudiera ponerlo en modo "Silencio", sonó un bip y vibró ligeramente: tenía un mensaje. Decidió esperar hasta el final de la reunión, una especie de corazonada se lo dijo. Cuando terminó la reunión, salió casi apresurada y en pleno pasillo lo leyó: Me voy a Paris, regreso en dos semanas. Casi por instinto, al salir de la oficina tomó su BMW y lo esperó a que saliera. Lo siguió con sigilo felino y se encontró en la facultad de artes. Allí vio su silueta, entre la curva cóncava del volante y el límite el parabrisas, el de una joven de unos veinte años menor a él, subía apresuradamente, casi con alegría, en su coche. EPÍLOGO: Al día siguiente, él vuelve a la misma hora a la facultad, recoge a la chica. Llegan a las afu...

Tarde sin lluvia

Respiro constante, el letargo mi sentimiento. Soledad, melancolía,remordimiento los tres se asientan en el fondo igual que el sedimento en el agua. Escucho poetas que susuran mi nombre: Paz, Machado... tan lejanos ahora y tan unidos en el tiempo, tiempo que es de otro mundo. Camino lento por el jardín, tienes una tristeza constante que se filtra en tu mirada en tus risas, en tu parada. Soy del viento y, sin embargo, peso. Las golondrinas ya partieron, ¿al sur? ¿al norte? Hoy no es tarde ni temprano el mañana es sólo un sueño ligero, rezago de la siesta de hoy. Escribo, y me rindo a mí mismo. 2 de diciembre de 2007