SMS
Cuando entró con el teléfono celular en la mano, la mesa de reuniones estaba lista y detrás de ella, venía toda el batallón de gerentes y asistentes. La mano le sudaba ligeramente, pero no importaba, su temple lo resistía todo. De pronto, antes de que pudiera ponerlo en modo "Silencio", sonó un bip y vibró ligeramente: tenía un mensaje. Decidió esperar hasta el final de la reunión, una especie de corazonada se lo dijo. Cuando terminó la reunión, salió casi apresurada y en pleno pasillo lo leyó: Me voy a Paris, regreso en dos semanas. Casi por instinto, al salir de la oficina tomó su BMW y lo esperó a que saliera. Lo siguió con sigilo felino y se encontró en la facultad de artes. Allí vio su silueta, entre la curva cóncava del volante y el límite el parabrisas, el de una joven de unos veinte años menor a él, subía apresuradamente, casi con alegría, en su coche.
EPÍLOGO: Al día siguiente, él vuelve a la misma hora a la facultad, recoge a la chica. Llegan a las afueras de la ciudad, donde todavía existen los miradores, parquean el coche y conversan. De pronto llega una carro azul marino, se detiene justo detrás, bajan dos hombres con lentes oscuros y se paran a lado de las ventanillas, uno a cada lado. Sacan las armas de sus chaquetas de piel oscura y disparan, suben al coche y se van. Inmediatamente se oye el bip de un celular, que cayó en la alfombra del carro. Se logra leer el mensaje: Regresa pronto. Te quiero mucho. Sender: Laura.
En algún momento entre 2000-2008 (antes del Whatsapp)