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Mostrando entradas de mayo, 2008

Carta a Bettina (segundo fragmento)

por Stalin Coronel Sentí un gran vacío en el pecho. -- Hemos tenido toda la tarde para hablar de eso, y ahora se me ocurre preguntarle ¿Cómo estás? , si que sé decepcionarme -- Te tenías que ir y decidí no entregarte el grabado. -- Yo también fallo en encontrar el momento más apropiado para hacer las cosas -- Bajamos para poder despedirme de tus amigas y entre muchos “!gracias!, ¡son bienvenidas cuando quieran!, ¡Qué gusto de conocerte mija, mi hijo me contó mucho sobre ti. Chao!!, etc.”, salimos a la puerta de calle. Ya parecía que se marchaban, pero se dieron vuelta yo no sé para qué. Lo que sé es que fue bueno, porque también diste vuelta y nos encontramos nuevamente. Yo te abracé y te agradecí. Me preguntaste ¿porqué?, y te dije que si algo había aprendido gracias a ti es sobre la paciencia. -- ¿la paciencia?, !pero qué tarado!, si lo que llegué a conocer bien fue la ansiedad, el sueño, la importancia de la vida, lo lejano que está el olvido, lo maravilloso del silencio , ...

Una lata de cine

por Enrique Vivanco Se levantó con muchas ganas de ir al cine, agarró el periódico y buscó enseguida la cartelera, temiéndose lo peor. Tuvieron que pasar varios minutos hasta que encontró la sala que le gusta, con la película que ansía mirar. No necesitó leer ninguna reseña al respecto, el sabía que esa película estaba dirigida por esa clase de director irreverente y paralelo a este universo y que eso garantizaba un buen rato durante la proyección. Tampoco se detuvo para preocuparse por asegurar su asiento, ya que ese tipo de cintas no tienen el apoyo de otras, a pesar de estar en el estado de "estreno mundial". Agarró a la pasada una chaqueta de cuero envejecida por los años y sin peinarse siquiera saltó a la calle, como quien asalta al mundo de un solo golpe. Como en el buen cien europeo, las películas se muestran por la noche, en la oscuridad de un callejón desierto, con personajes definitivamente sospechosos y es en la intimidad de una boletería desolada, donde se com...

MIKOI

por Sebastián Serrano “(…) Que la vida es sueño, y los sueños, sueños son.” Soliloquio de Segismundo, La vida es sueño. Apenas estuvo en el ascensor panorámico se detuvo un instante para reflexionar sobre a qué piso iba, sólo tenía certeza que descendía. Pudo observar aquel bosque de luces que se extendía hasta el horizonte, era una ciudad moderna y mundana. El ascensor se detuvo en la planta baja, debía de ser una especie de subterráneo en donde encontró un enorme local, entre oscuro e iluminado por luces multicolores que pintaban el ambiente de lugar nocturno, de espectáculo. No bien se apeó del ascensor una chica de mediana estatura, asiática y hermosa se le abalanzó, lo besó muy familiarmente, expresaba efusivamente una alegría íntima. Se abrazaron, definitivamente tenía que ser su pareja. Tomados de la mano se dirigieron a un lugar donde había una gran pantalla gigante todavía apagada. Sabía que habría una especie de concurso, tal vez será un karaoke, pensó para sus ade...