Carta a Bettina (primer fragmento)
por Stalin Coronel Ese pensamiento me frustraba un poco cuando sentía que era el momento apropiado para preguntarte si te quedarías; después de todo, si sé tan poco de ti, es porque no recibí respuesta todo este tiempo. Pero no importa, te voy a contar como te veías: tenías el pelo negro y te lo habías cortado a la altura de los hombros y ondulado hacia adentro. A la altura de las sienes te habías rapado hacia atrás, hasta la latitud de la oreja. Tu piel era muy morena, pero un moreno pálido y tu nariz aguileña y tu boca se veía pequeña y puntiaguda. Te veías distinta por fuera. No hablo de tus ojos porque sólo en ellos te encontré. Así es, mirabas distinto…”no era hermosa, pero era ella”. Así que comíamos y tomábamos café con mi familia mientras las historias, los logros, las anécdotas, los buenos momentos se paseaban por la mesa entre nosotros. Evité preguntar por tu matrimonio, me contuve de hablar de él y a ti no te interesaba tocar el tema. Yo subí corriendo al ático a sac...