Ecuador, país de mierda


 In memoriam de un león febrilmente cordero


Es curioso, pero tengo la desasosegada impresión de que son precisamente los personajes de nuestra derecha los que mejor acertaron a calificar al Ecuador. "País de mierda" fueron las palabras que escuché con estupor hace más de 30 años en la televisión. Las profería León Febres Cordero, quien había sido presidente del Ecuador entre 1984 y 1988. 

No he podido recuperar dicho registro visual en Youtube. Pero sigue marcado en mi memoria y en un recuerdo histórico que intenta darle forma a este país al que, dato curioso, Bolívar se refirió en momentos de tensión militar como "afeminada y nada militar", en contraste con la feroz resistencia rebelde que encontraba en Pasto. En otra ocasión, cuando Olmendo defendía a Guayaquil como estado independiente, el Libertador la llamó la "Republiqueta".

Pero vuelvo a nuestros presidentes, grandilocuentes guayacos o, como los llamamos en la sierra, "monos". Guillermo Lasso, presidente constitucional  2021-2023, en un video tiktokero recuerdo, y medio pegado alguna que otra biela, formula la expresión sintomática del "qué chuchas" para calificar la situación del país.

Estas expresiones saltan como grillos en invierno costero, especialmente cuando escucho las noticias. Involuntariamente, sin quererlo y sin evocarlas, como cuando te has enomorado de alguien y el corazón toma por asalto a la cabeza. Aparecen Lasso y León, al únisono y en coro, diciendo que este es un país de mierda, el país del qué chuchas. Sí, no encuentro más justificativos. ¿Se merece el pueblo ecuatoriano todo esto? Me respondo a mí mismo casi de inmediato: sí, nos lo merecemos. O mejor dicho, se merecen esto los cholos, los indios, los longos que votan así, tan a la derecha. Y siento rabia y me rebelo contra el Che que llevo dentro desde los 16 años y digo que no vale la pena la lucha, que éstos no se lo merecen.

Escribo esto para soltar y quizás procesar, volver al mundo, hacer cable a tierra. Quizás me haga de "derechas" o mejor aún, quizás me haga empresario o corrupto, y yo también algún día, vote por alguien que desprecie tanto al país. Al menos, digo yo, ya no odio a esos políticos, hasta me causan simpatía.

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