Mario para siempre

por Sebastián Serrano

A tus ochenta y siete tomas la pluma o la máquina,
armas las tuyas de cortar soledades y amores,
despiertas y tu voz se vuelve a escuchar:
Te sale el aliento lento cuando lees los versos, ojalá no sean los últimos,
Amigo de la poesía y de nuestra América
te debates frente a tu última pérdida, que es la de todos,
quizás porque ya no dirás: “porque te tengo y no, porque te pienso”.

Siempre habrá un camino abierto hacia Montevideo,
para encontrarte y para escuchar los himnos nuestros de tu boca, amigo, compañero, poeta.
Cierro este humilde homenaje que no es una elegía
con eso tan grande, tan dicho a tu estilo:
“Ojalá amemos sin bochorno/ ojalá amemos/ ojalá.”

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