De una mujer de pasos largos

Y fueron tus pasos largos y lentos
los que hicieron eco en mi camino.
La música de tus pies al besar
la tierra,
la que entonó, melodía, mi destino.

Así fue mi sueño, tú con tu marcha
silenciosa y lenta,
tu caminar por la orilla
de un lago tibio e inmóvil,
cuando una garza y tu mirada,
se inclinaban juntas
a beber el agua.

Y yo tan lejano y tan viejo
con tres semillas impacientes en el bolsillo
sin más valor que para
rendirme al tiempo
ni más opción que pactar con la distancia
para seguir escuchando
tus pasos por la arena
y sentirme menos solo.

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