Monseñor Romero

por Sebastián Serrano

La primera vez que escuché su nombre fue en un monasterio de Paris. Su firma figuraba al final de una carta en la que solicitaba el apoyo de -no recuerdo quién- para su causa en El Salvador. La carta (una fotocopia legible, bien lo recuerdo), me la mostró un viejo monje inglés llamado Patrick. Este suceso lo recuerdo ahora, diez años más tarde, después de haber recibido de un buen amigo una ponencia sobre el obispo que transformó el ideal de la causa de la moderna iglesia cristiana.

De poco sirve que resuma en breve su gran obra, pero bien sería inútil recordar a aquel obispo que dio la vida por los más pobres, sin mencionar su valor y compromiso por denunciar las injustias que ocurrían por aquellos días en los que la derecha en el gobierno, hacía y deshacía, violaba derechos y asesinaba. Es pertinente más ahora que nunca, ahora que las sociedades latinoamericanas empiezan a despertar y a crear una conciencia redimidora de la condición de los más pobres de América Latina, nombrar a Monseñor Romero.

Quizás porque muchos nos preguntamos, dónde está la Iglesia, dónde está para denunciar y asumir valientemente su opción por los que tienen voto, pero no voz. Ahora cuando está en la moda de ciertos jerarcas de la iglesia, apoyar e inducir votos por el "NO" en algunos países latinoamericanos, que viven democrática y legítimamente sus propios procesos de cambio. Quizás son contados quienes como Monseñor Romero, son la excepeción a la regla. Y cuando han surgido en la historia, han sido asesinados.

Entradas populares de este blog

Life is a dream

Ecuador, país de mierda

The end