De la muerte y otras señoras

por Sebastián Serrano

"...Cómo tarda la muerte en llegar...! "
Azorín

Cuando sintío el retorcijón punzante en el costado izquierdo de su bien alimentado vientre, pensó que se iba a morir. Y efectivamente así sucedería, porque tres minutos más tarde, cuando la penumbra de la seis inundaba su casa, vio parada junto al ventanal a una mujer. Sin ninguna presentación o etiqueta que exigiera el protocolo social de áquel momento, áquella le esbozó la sonrisa que Don Andrés recordó como la sonrisa que vio en la taquillera del cine, la semana pasada.

Se alegró. No porque aquella mujer hermosa fuese la muerte, sino porque era mujer y al menos por ese instante, no tendría que mirar el noticiero tan solo.

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