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De una mujer de pasos largos

Y fueron tus pasos largos y lentos los que hicieron eco en mi camino. La música de tus pies al besar la tierra, la que entonó, melodía, mi destino. Así fue mi sueño, tú con tu marcha silenciosa y lenta, tu caminar por la orilla de un lago tibio e inmóvil, cuando una garza y tu mirada, se inclinaban juntas a beber el agua. Y yo tan lejano y tan viejo con tres semillas impacientes en el bolsillo sin más valor que para rendirme al tiempo ni más opción que pactar con la distancia para seguir escuchando tus pasos por la arena y sentirme menos solo.

Los muertos de Ñancahuazú

El 9 de octubre de 1967 son ejecutados en la escuelita de la Higuera, “Willi” (Simón Cuba), “Chino” (Juan Pablo Chang) y “Fernando” (Ernesto Che Guevara). Junto con otro puñado de hombres más, entre fallecidos y desertores, habían partido un 1 de febrero del mismo año del campamento Ñancahuazú para iniciar una campaña revolucionaria en Bolivia. Poco se ha escuchado sobre estos hechos. Por otro lado, el Che aparece en camisetas e inmensas telas que cuelgan en casi todas las barras bravas de los equipos latinoamericanos, a saber, cuántos de aquellos fanáticos conocen sobre estos sucesos todavía oscurecidos. Poco importa a muchos saber, como culminó aquella corriente revolucionaria que recorría Latinoamérica. A aquéllos hombres se los calló con balas importadas desde el imperio. Y pocos se atreven ahora a intentarlo. Siguen cayendo las bombas que callan y masacran, pero que no aniquilan el propósito, ese que el Che tenía, de devolverle a este pedazo de planeta la justicia que tanto...

Amenaza latinoamericana

El gobierno colombiano de Álvaro Uribe Vélez confirmó una vez más con sus actos y declaraciones perfidas e inconsecuentes, su alta intención militarista y de irrespeto a la unidad latinoamericana. Más allá del conflicto interno que sufre Colombia, existen normas internacionales que regulan el respeto mínimo que los demás Estados merecen en su territorio, soberanía y dignidad. Una masacre que, seguramente financiada con los mismos dólares que financian la guerra en Irak, deja en territorio ecuatoriano la marca de la amenaza que el gobierno de Uribe constituye para la unidad latinoamericana. El no alineamiento con las políticas estadounidenses que el gobierno ecuatoriano ha demostrado, no justifica que otros gobiernos que sí saben venderse más fácilmente, utilicen prácticas y agresiones similares.

La pobreza también discrimina

Cuando se discute sobre la pobreza en América Latina, sus causas y efectos, raramente se entrevee quiénes son las víctimas reales de esta lacra histórica que nos rodea. Poco o nada se dice por ejemplo, de que quienes más cargan con los efectos de un ingreso bajo son las mujeres. El ser una prostituta, una mula del narcotráfico o una vendedora de rosas en cualquier avenida de una capital latinoamericana, son temas inadvertidos para políticos y economistas. Quizás deberíamos reflexionar y actuar sobre le hecho de que son las desigualdades sociales las que causan la pobreza. Y como punto de partida, eliminar esas desigualdades antes que nada, sea el inicio de una lucha verdadera y abierta contra la pobreza. El mejorar las capacidades y niveles de ingreso de las mujeres pobres en América Latina es esencial para una supervivencia digna de toda la población.

Pacto frustrado

La distancia, hija de la indiferencia, le dice al tiempo, viejo endemoniado: “Hagamos del amor un embustero, un farsante.” El tiempo acepta pero con una condición: le damos a los amantes una última noche, y yo como bien sabido, les acorto las miradas y las sonrisas, les oscurezco la tarde. El camarero trae la cuenta, la copa de brandy sin terminar, la cena enfriada. Los amantes salen corriendo, llueve de noche. El amor se cuela en el útlimo segundo en un último beso de adiós, algo inesperado pasa, el tiempo se detiene y se asfixia, la distancia se horroriza y sólo se oyen las risas de un hombre y una mujer.

Qué desaliento de mierda

Mirar alrededor, escrutar las circunstancias, para con Gasset definir lo qué es el hombre, lo que somos, no es precisamente un ejercicio saludable. Los periódicos y los tibios, cáusticos y mediocres medios visuales de comunicación nos dicen a diario del cotidiano vivir de la sociedad. Un sector público sin convicción con sindicatos que le sacan tajada al Estado como piñata en fiesta infantil, uno petrolero que negocia el oxígeno y el verde del planeta en macabros contratos de explotación, un sector privado desligado de la realidad, una sociedad insaciable por consumir. Cierro el periódico, sorbo mi café y me quedo con Silvio: “Soltar todo y largarse, qué maravilla!”.

Encuentro en La Mariscal

a Stalin Coronel, quien me contó esta historia, mejor contada por supuesto Ricardo alzó la mirada para expeler el primer humo de su cigarrillo recién encendido y al tirar la cerilla vio a su viejo amigo de colegio, Gonzalo. Recordó que le decían con indiferencia “pato”, por llegar siempre tarde a todo, incluso a la esquina de la cancha de básquet donde pasaban el recreo. Gonzalo no tardó en reconocerlo, eran las seis y algo más de la tarde, la Mariscal estaba tranquila a esa hora y apenas mojada por esa lluvia tímida de las tardes. Se saludaron bien, como dos amigos a los que les alegra que la calle les haya traído de vuelta su adolescencia. “Un traguito, ha de ser”, le dijo Ricardo esbozando esa sonrisa de galán de curso que siempre le caracterizó. Entraron en el bar de la esquina y la charla empezó como todas las charlas de amigos encontrados tras los caprichos del tiempo y el destino. “Con Julia bien”, le decía Ricardo, “A veces sí, otras no”. “Las comisiones andan mejor que nunca, ...