Ayer soñé tantas cosas...
por Sebastián Serrano
Ayer soñé,
a un perro de la calle
beber desesperadamente
muerto de sed,
en un charco de mi casa.
Ayer soñé,
a una niña hambrienta
que me contaba de su hambre
y de sus días comiendo poco o nada.
Ayer soñé,
a la mujer que tanto amé,
y lloraba por mi desamor
y mi desidia.
Ayer soñé
muchas cosas,
tantas...
que cuando desperté
pensé que los sueños
son las voces de los que no escuchamos,
que nos llegan cuando dormimos
para que no las ignoremos.
¡Ay de mí si dejo de soñar!
ay de mí si no hallo lágrmias cuando despierto,
¡ay de mí!
Ayer soñé,
a un perro de la calle
beber desesperadamente
muerto de sed,
en un charco de mi casa.
Ayer soñé,
a una niña hambrienta
que me contaba de su hambre
y de sus días comiendo poco o nada.
Ayer soñé,
a la mujer que tanto amé,
y lloraba por mi desamor
y mi desidia.
Ayer soñé
muchas cosas,
tantas...
que cuando desperté
pensé que los sueños
son las voces de los que no escuchamos,
que nos llegan cuando dormimos
para que no las ignoremos.
¡Ay de mí si dejo de soñar!
ay de mí si no hallo lágrmias cuando despierto,
¡ay de mí!