Oruro y la Virgen del Socavón

por Sebastián Serrano

Veo claro. Veo un país tan inmenso como nueve veces el tamaño del mío. Veo un indígena que, como diría aquella clase media inconforme, se tomó el poder para de manera arbitraria y abusiva, desprovista de sensibilidad hacia los blancos, reinvindicar los derechos acallados de los suyos, los indios. Por cierto, les resulta bastante jocoso a mis conocidos, los blancos, que haya nacido precisamente el día del indio, el 2 de agosto.

Sí, veo claro, y acá en Oruro estos procesos como quiera que se llamen, se viven en un ambiente de carnaval, de hecho me he enterado con sorpresa, de que el carnaval de Oruro ha sido proclamado por la UNESCO, Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Existe a las afueras de la ciudad un santuario conocido como el santuario de la Virgen del Socavón. Cuenta la leyenda de que hace cientos de años, la ciudad fue atestada por siete plagas, entre esas la de las víboras, las ranas y otras más que recuerdan el bíblico episodio de los egipcios. La Virgen -dice la leyenda-liberó a la ciudad de las plagas, y desde entonces, cada año todo Oruro se vuelca en carnaval a las calles para con convites, bailes y comparsas, demostrar su devoción a la Virgen del Socavón. Cierto es decir, que Oruro fue por años fuente rica en plata, oro y otros minerales que enriquecieron a ciudades como La Paz y cuyo progreso simplemente queda en la memoria nostálgica de los orureños.

Dicen que la ciudad se inunda en esos días de turistas que llegan de lejanos lugares, los hoteles por cierto llenan sus habitaciones con semanas de anticipación. Yo por mi parte, seguiré un peregrinaje hacia Potosí, para seguir viendo claro, a la pobreza que llegó a esta tierra un día y que no se va, para ver cómo a pesar, surge una alegría en su gente, alegría que expresa devotamente una fe tan inextinguible como no serán sus platas, estanios y demás.

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