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Si yo fuera Roberto Bolaño

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Si yo fuera Roberto Bolaño, estaría a pocos de meses de morir, osea a mis 50 años cumplidos. Quizás fumaría los días sin parar pensando en lo que haría durante los pocos meses de vida que me restan. Casi no escribiría -como ahora lo hago- solamente leería por el placer de leer, quizás a Borges, quizás (con menos pretención) a Keourac. O sí, a lo mejor sí que escribiría algo por sonreír un poco. Escribiría por ejemplo: "Los ausentes que siempre están presentes. Los ausentes son los personajes amigos que he conocido en la literatura y me acompañan más que los conocidos amigos, que no siempre están presentes y no de la misma manera, como los ausentes.  NOTAS DE LOS AUSENTES QUE ESTÁN PRESENTES Un café para compartir las penas: Sebastián Serrano Tarde de domingo en casa haciendo un asado: Mónica Belluci Tarde de sábado tomando un tinto de verano: Antonio Gala Lunes por la mañana, discurriendo sobre política: Jorge Luis Borges Noche de  chicos: Joaquín Sabina y Neil Cassidy Paseo p...

La quinta bala

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Se aprestó a cargarla mientras bebía el café de siempre, a las 5:30 de la mañana. Sabía que ese sería quizás su último día de vida, por lo que el café le supo mejor que nunca. Pensó: la cercanía de la muerte intensifica la vida. Rebuscó entre las cosas de su mochila para no dejar indicios que pudieran comprometer a alguien de su círculo. Tomó la Smith & Wesson, y cuando se aprestaba insertar la quinta y última bala, se dijo -como le comentó a Miguel-que esa sería para él en el caso de que lo atraparan y estuviera perdido. La miró con más detenimiento que a las otras y le dijo con cierta sorna: a lo mejor y hoy estás en mi cabeza. Cuando lo encontraron muerto en áquel oscuro zaguán en Sabana Grande, con su cabeza recostada en una oscura almohada roja de sangre, su hermano Miguel, años más tarde, con esa imagen todavía viva en su memoria, escribiría en su corto artículo conmemorativo para la Internacional Progresista: "la quinta bala lo salvó".

Coca-Cola

Javier, Luis, María, Eduardo, Jackson. Nombres que empecé a encontrarme en la etiqueta roja de la Coca Cola del momento. Curioso. Mi rostro era de estupefacción mirando nombres de personas en una botella plástica de Coca-Cola, la nueva estrategia de marketing de la marca mejor posicionada en todo el mundo. ¿Cuántas personas reconocen la marca de este refresco popular? ¿Qué quería el gigante corporativo lograr con todo esto? Empecé a divagar. Mientras mis años de estudio en marketing trataban de descifrar la estrategia, mi otro yo, aquél que me gusta el más, el loco, me dio la respuesta. ¿Y si yo era Javier, Luis, María, Eduardo, Jackson? Si por ese momento flash, efímero, me convertía en esos seres, desconocidos para mí, pero que bien podía ser yo. Javier, el contador del IESS, que salió a tomarse una Coca Cola y a fumar un Lark para distensionarse de la noticia que le dio su mujer esa mañana: un tercer hijo venía en camino. Luis, el mecánico de la Villaflora quien encontró por casuali...

Niñez

 Ya no corres detrás de las mariposas, los días en que metías los pies en las acequias quedaron atrás, son un recuerdo lejano. Casi un sueño. Ya no subes las montañas con un parasol de playa, Intentando volar. Ya no hay cuevas secretas que buscar, Todo ha sido tan corriente, fue fácil seguirlos. Pero volverá el día.  Volverás a ser un niño, La sonrisa se te dibujará con facilidad, sin pensarlo. Correrás tras las mariposas y volverás a zambullir tus pies en la helada acequia. Las montañas te llamarán y, encontrarás cuevas que explorar. Tu cuerpo será otro en el espejo, Pero volverás a ser un niño, y la sonrisa se te dibujará en el rostro.

Confesión

 Voy a divagar un poco y pensar en voz alta... la última noche que pasé en Caracas tenía que haberte invitado a cenar. No porque era lo correcto. Era lo que quería. El tiempo me muestra en retrospectiva algunas cosas. Me gustabas, y te lo dije pero no como debía decírtelo. No te digo esto porque quiera ganar algo ahora. Solo hay presente, y nada más. Pero quiero que sepas que me la hubiera jugado por ti y me la jugaría hoy. Me disculpo a mí mismo por esto, a la final soy un leo y necesito confianza antes de darme del todo. Un beso y un abrazo (como no te lo di en Caracas).

One more time please

 Sitting at the dawn  in the darkness of my impatient room I stare at the sky thinking, wondering, being. One more time please, so let me be the one I dreamt of, thus, the one I was.

After that

Dejaste el recuerdo de tus labios tibios Pegados a mi almohada. Los platos confundidos  lavados en la cocina. Tu toalla emocionada y seca En la ducha. El olor inconfundible de tu piel En las sábanas. El cepillo de dientes renegado y Dándole la espalda al mío en el vaso. Dejaste mi esperma impaciente y Frustrada en el basurero del baño. En fin, dejaste cosas que no se pueden explicar con las palabras. Cosas que sólo se me vienen en los sueños a través de imágenes... Y con aromas, a la hora del café.