Entradas

Imaginar ya no el encuentro con vos

Imaginar ya no el encuentro con vos,  Mas imaginar que juntos nos trabajamos las tierras  Que un día desconocidas nos descubrimos.   Imaginar que tendimos los puentes  Sobre los ríos de nuestras distancias,  Que coleccionamos las selvas,  Que erupcionamos volcanes.   Imaginar que caminamos los mares  Y tiramos las redes al unísono  Que la luna ya no se oculta más  Y desde ahora nos alumbra las corrientes.   Imaginar que los deslaves y los terremotos  Ya no hacen que huyamos despavoridos  Y que nos quedamos en la misma tierra  Para contarnos las historias.   Imaginar que seguimos cultivándonos  Y que las mismas tierras se hacen infinitas  Y nos piden que las caminemos sembrando.    Ometepe, 2006

Una vida de sueño

"Solamente los sueños son siempre lo que son. Es el lado de nosotros en el que nacemos y en el que siempre somos naturales y nuestros." Fernando Pessoa La hora del diablo Aquella noche, Matías se revolvió entre las sábanas más de la cuenta. Él llamaba a su cama "la piscina de los sueños", porque era eso precisamente, soñar, lo que más placer le producía en su vida. De pronto sucedió. Consiguió un trabajo como supervisor, llegaron las tensiones y las tensiones se traslucían en la noche, despertaba cada hora. Entonces, sus largas sesiones de sueños se interrumpían como se interrumpe un día soleado con lluvia en pleno verano. No tardó tampoco en llegar el amor a su vida: se enamoró como loco, pensaba en ella toda la noche; el insomnio venía amenazándole como amenaza la muerte a un enfermo de cancer terminal. Se decidió finalmente por cambiar de trabajo, uno que le quite la rutina y le devuelva, aunque sea en las horas del día, a las placenteras horas en las que su subc...

Camino

"...parecía que habíamos llegado al final del camino y resulta que era sólo una curva abierta a otro paisaje y a nuevas curiosidades." J. Saramago

Presente

Años enteros buscándote entre sábanas vacías. Años sin entender a la vida en tu sonrisa, sin sentirme en casa bajo el aroma de la piel tuya. Años sin confundirme con lo inconfundible en el sonar de tus palabras, que me suenan al roce del maíz seco cuando se pisa. Y todo el pasado sin vos, es complejo entenderlo, pero necesario. Porque había que vivirlo, para reconocerme pleno y sentirte presente.

Volver

Canta el tango: sentir que es un soplo la vida y, algo así como, uno vuelve a su primer amor. Y la verdad es que este blog, por muy blog que sea, ha sido mi primer amor. Así vuelvo a tí, movido -sin miedo a equivocarme- por el maestro Saramago, a quien admiro y sigo desde hace tiempo en su "Cuaderno". Don José dice que no hay que ser tan radical en eso de dar algo por terminado, algo habrá de verdad en ello, digo. La verdad es que esto de la literatura es un mundo maravilloso, el paraíso perdido al que llegamos en el barco de la voluntad, y en el cual nos extasiamos saboreando manjares y frutas exóticas; sin tiempo ni espacio, sopla el viento que convierte lo ordinario en extraordinario. Me reanimo a tocar las teclas de este blog, para unirme a Don José y a los millones que por medio de un blog, reafirmamos, sentimos, denunciamos, farfullamos, en fin... escribimos. Al final, siempre se vuelve.

Fin

por Sebastián Serrano Fin, como suena, como al final de las novelas. Fin del blog... Una última escena: una niña de unos cinco años juega en una piscina inflable al borde del mar. Chapotea feliz. De pronto mira el océano y se levanta; ya no es una niña, es un hombre en edad adulta y camina en dirección al mar, en un viaje sin retorno. Este blog ha sido la piscina, imposible aprender a nadar si no es en el gran océano, que incitante nos invita a un viaje sin retorno. Dejo este querido blog para aventurarme en la escritura de mi primer libro. Puede pasar una semana, tal vez meses, quizás veinte o treinta años, no lo sé. Si no me ven volver del mar, olvídenlo, este blog fue sólo un sueño.

Así de simple

por Sebastián Serrano Digo que un fin de semana sin cine es darle rienda suelta a la rutina abrumadora del lunes a viernes, haciendo poco por escapar de esa realidad de concreto para refugiarnos por un momento en los recovecos de la fantasía. El cine, como me dijo un amigo, permite aquello, fantasear para ayudarnos a comprender mejor a la realidad que nos rodea. El caso es que miré "The Straight Story", un film de David Lynch galardonado en el festival de Cannes en 1999. Siempre, hasta antes de esta película, me había preguntado por qué las tramas de la mayoría de films tenían que ser complejas, con altos y bajos, con bioritmos alterados. Para contar una buena historia no hacen falta grandes sucesos que manipulen emociones en el espectador, simplicidad y ser auténtico en eso que queremos decir, nos basta y sobra.