La sombra

                                                                                                                A Carl G. Jung


Anoche la soñé.

Era un perro grande, negro, de raza labrador.

Me encontraba frente a una dependiente y,

como si fuera una transacción, insertaba una moneda de dólar

en una ranura para salir de allí.

A cambio, recuperaba a mi perro, el negro labrador.

El perro era grande, sano, hermoso, brioso. Salimos juntos 

y recorrimos una calle. Yo tenía su correa, pero sentía que no era necesaria.

Mis sentimientos en el transcurso del sueño fueron de alegría y protección. 

Al final, pensé en comprarle una botella de agua para saciar su sed.

Desperté feliz.




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