La langosta
A todos aquellos que, sin saberlo, están junto a uno.
Pensé en la película de Giorgios Lhántimos cuando mi colega de trabajo empezó a contarme la historia de la langosta. Es un animal -me decía- que cambia cada tanto de caparazón y para ello, deja su armadura y se refugia en los corales o arrecifes en el fondo del mar. Me pareció fascinante la historia, o la biología marina, diríamos en este caso.
Me sentí inmediatamente una langosta. Incómodo cada cierto tiempo con la caparazón que me cubre, me refugio de tanto en tanto en mis rocas, en mis arrecifes secretos en el mar, donde lejos de todo y de todos, puedo crecer tranquilamente y pensar en cómo será mi siguiente caparazón. Algo que me sirva en el mar abierto, hasta mi próximo refugio en libertad, ese momento de vulnerabilidad absoluta sin ninguna protección.
Pienso que Lhántimos pensó en aquello cuando hizo su película. Bravo.