Inútil cuento de navidad

Dijo una vez un viajero del tiempo: "Encontré que la sociedad humana celebra constantemente durante todo el año, todo tipo de fiestas, recordatorios, nacimientos, muertes, en fin, todo lo celebra y alborota. Sin embargo, una celebración llamó mi atención más de la cuenta, al ver que todos, hombres, niños, mujeres, ancianos, se volcaban ansiosamente hacia inmensos templos donde se ofrecían igualmente, todo tipo de bienes. Sus caras denotaban angustia más que alegría, mientras entraban y salían de capillas, unos con las manos llenas, otros apenas con poco, y otros muchos, parecía se resignaban a observar la parada multicolor que en el templo se ofrecían.

Cuando pregunté a un hombre que caminaba cerca de allí por la celebración que en cuestión se llevaba a cabo, me dijo que era algo elemental y se extrañaba de mi ignorancia. Era por el nacimiento de un hombre nacido hace más de 2.000 años llamado Jesús de Nazareth. A áquel hombre lo había yo conocido, o más bien, lo había visto. Caminaba con una túnica casi blanca, y siempre lo acompañaba la gente, dicen que obraba milagros, yo creo que simplemente era agradable estar a su lado. Le dije al hombre: "Creo que han cometido un error. Áquel hombre no era ningún rey, era un hombre sencillo y pobre, seguramente lo han confundido con Herodes o con algún otro rey rico de esos tiempos."

El hombre me miró inquisitivamente, mientras sujetaba con fuerza lo que acababa de sacar del templo. Subió en una carroza amarilla y desapareció entre la lluvia y la neblina de áquel día.

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