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Razón huérfana

 Quiero vivir porque quiero convertirme en lo que más he amado.

Frases al azar

 Un rosa es más bella que doce ¿Por qué los pájaros que cantan en la mañana son tan felices? Las manos humanas son perfectas Anoche soñé que amaba a una mujer transparente Los que adoraban al sol no estaban equivocados En realidad nunca estoy solo, me siento solo Extraño la alegría de jugar al fútbol Reír y llorar son actos igualmente hermosos, de dioses

La langosta

A todos aquellos que, sin saberlo, están junto a uno. Pensé en la película de Giorgios Lhántimos cuando mi colega de trabajo empezó a contarme la historia de la langosta. Es un animal -me decía- que cambia cada tanto de caparazón y para ello, deja su armadura y se refugia en los corales o arrecifes en el fondo del mar. Me pareció fascinante la historia, o la biología marina, diríamos en este caso. Me sentí inmediatamente una langosta. Incómodo cada cierto tiempo con la caparazón que me cubre, me refugio de tanto en tanto en mis rocas, en mis arrecifes secretos en el mar, donde lejos de todo y de todos, puedo crecer tranquilamente y pensar en cómo será mi siguiente caparazón. Algo que me sirva en el mar abierto, hasta mi próximo refugio en libertad, ese momento de vulnerabilidad absoluta sin ninguna protección. Pienso que Lhántimos pensó en aquello cuando hizo su película. Bravo.

Voz llanera

 Yo quiero que tú me cantes Tempranito en la mañana Con tu voz llanera, llanera del alma. Yo quiero ir contigo En tu alegría mujer grata Ser caballo sabanero Y bricolar contigo Luz del alba.  Yo quiero que tu me cantes Tempranito en la mañana Voz sabana, voz caribe. Y que tu canto Sea mi canto Melodías de ternura Siempre siempre En la mañana

Tierra

Imagen
 La tierra es el misterio más cercano al hombre, tan ordinaria y tan accesible. Tierra emancipada somos, y no lo entendemos. Trabajarla es una revelación, siento un profundo anhelo de escuchar y ser silencio.

El tronco del liceo

 Lo soñé el otro día. Yo era una adulto inscrito en el quinto curso del liceo. El lugar mágico para mí desde la infancia, siempre fue el tronco del kinder. Árbol en su día grande y magnánimo seguramente, tenía cuatro subtroncos que formaban cuatro esquinas cortadas en horizontal a sierra limpia. Miro el tronco y voy hacia él.  Hay niños jugando en él, como siempre ocurría, pero en lugar de disputar el lugar de juego un niño de ojos verdes me mira sonriente y junto a sus amigos se deslizan fuera del tronco acrobáticamente para cederme el lugar.   Subo al tronco (había un peldaño natural como si el mismo árbol en vida se hizo a sí mismo para convertirse tras su muerte en un juego infantil) y veo que tiene ramas de árbol vivo. Ya no es un tronco muerto, es un árbol lozano y vivo, mezcla extraña de ciprés y pino. Lo miro desde lejos y en el sueño, deseo escribirle un poema.

Ahora contigo

 Ahora se enfada mi soledad contigo. Ahora, precisamente ahora Ambas se miran en silencio Tú, ausente pero presente. Como le explico entonces a ella, A mi soledad Que cuando llegues - si llegas a llegar- Que ya me es prescindible Y que le cambio todo, todo lo que me ha dado, Por un momento contigo.