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Patria que te vi morir

Patria de un sueño, Patria que te hiciste andando. Patria enamorada, Patria desbocada. Enfilaste las lanceras de tu libertad, Quimeras perentorias Que se quemaban cual luciérnagas En el alba. Patria que me dejaste, Y sin embargo, Patria que sigues latiendo Patria traicionada y aún, Patria que no descansas  Ni te vences amortajada. No te asustes compañero, La patria no se acaba, Porque  cuando de ella hablo, Hablo de mi propio Ensueño, Y no de la patria maltratada.

Vida de adentro

"Au mileu de l hiver, j ai découvert en moi un été invincible" Albert Camus Vida que estás dentro de mi vida ardiente espuma me desborda incontrolada. Vida más latente que el aire perfumada profunda ebulles como rosas en la mar. Vida más potente que la ira Desbrozas las perfidias de mis ansias Portas alegría de sonrisa que ilumina las noches de nevada. Vida que estás dentro de mi vida, que te me escapas en volandas ¿No soy vida yo mismo, y tú te escondes caprichosa, engalanada, Como si fuésemos dos distintos, Yo celoso, Tú la nada? Montreal, 2006.

48

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  " Avoid the world, it’s just a lot of dust and drag and means nothing i n the end." Jack Kerouac 48 multiplicado por 365. Son muchos los días en este planeta. Suficientes días en esquema oficina y suficientes las noches de insomnio. El libreto humano me lo sé de memoria. ¿Hay algo más de parte del género humano? Quizás me tome un café con Jung y Cioran.  Llegué a un techo y no puedo abrir la tapa. Voy a volver a ser un niño nuevamente y ver qué pasa, ¿se puede recuperar las ganas de jugar? ¿Puede uno abandonarse al mundo nuevamente, creer en él? Dejar de luchar sólo reír.  Quizás la vejez me espere entonces amansada y la muerte sonriente.

Metro Brooklyn

 No te bastó que te diga la plena Era mi forma de decir te quiero A mi no me bastó los deportados en las noticias Tu amor me obligó a hacer la maleta Besé a mi madre Y taxi al terminal. Tulcán estaba más frío que nunca Como en una película que ya había visto El corazón se conserva más en el frío Pero duele más. Panamá fue el infierno tu recuerdo se desvaneció por un momento cuando crucé el río y casi me lleva Sí se llevó el teléfono, y tu contacto Y soñé me llevaba tu amor a metro Brooklyn México fue menos duro la bestia y luego la migra no fueron fáciles de cargar Pero me llevaba tu amor a metro Brooklyn La Ioni me quedó grande Ya nada importaba Metro Brooklyn me esperaba Y en Metro Brooklyn me quedé sentado con mi guitarra comprada con  la plata que mandó el pana Ahora te busco en los ojos de los pasajeros que caminan aprisa y te canto esta canción en el metro Brooklyn.

Razón huérfana

 Quiero vivir porque quiero convertirme en lo que más he amado.

Frases al azar

 Un rosa es más bella que doce ¿Por qué los pájaros que cantan en la mañana son tan felices? Las manos humanas son perfectas Anoche soñé que amaba a una mujer transparente Los que adoraban al sol no estaban equivocados En realidad nunca estoy solo, me siento solo Extraño la alegría de jugar al fútbol Reír y llorar son actos igualmente hermosos, de dioses

La langosta

A todos aquellos que, sin saberlo, están junto a uno. Pensé en la película de Giorgios Lhántimos cuando mi colega de trabajo empezó a contarme la historia de la langosta. Es un animal -me decía- que cambia cada tanto de caparazón y para ello, deja su armadura y se refugia en los corales o arrecifes en el fondo del mar. Me pareció fascinante la historia, o la biología marina, diríamos en este caso. Me sentí inmediatamente una langosta. Incómodo cada cierto tiempo con la caparazón que me cubre, me refugio de tanto en tanto en mis rocas, en mis arrecifes secretos en el mar, donde lejos de todo y de todos, puedo crecer tranquilamente y pensar en cómo será mi siguiente caparazón. Algo que me sirva en el mar abierto, hasta mi próximo refugio en libertad, ese momento de vulnerabilidad absoluta sin ninguna protección. Pienso que Lhántimos pensó en aquello cuando hizo su película. Bravo.