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Fracasar

Música: Enrique Vivanco Baquero Letra: Enrique Vivanco Baquero y Sebastián Serrano Montenegro Link: Fracasar

Perro callejero

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                                                                                                              "Temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme,                                                                                                                  temí que no me abandonara jamás la impresión ...

Muerte de Guadalupe Sánchez

  Fragmento de Los detectives salvajes "La [otra] historia cuenta el fusilamiento del coronel Guadalupe Sánchez, hijo pródigo de Agua Prieta, que en el momento de enfrentar el paredón de fusilamiento pidió, como última voluntad, fumarse un puro. El oficial que mandaba el pelotón le concedió el deseo. Le dieron su último habano. Guadalupe Sánchez lo encendió con calma y empezó a fumárselo sin prisa, saboreándolo y mirando el amanecer, y envuelto en el humo el coronel Sánchez estaba tan tranquilo, tan soñador o tan sereno, que la ceniza se mantuvo pegada al puro, puede que eso fuera precisamente lo que el coronel pretendía, ver con sus propios ojos si el pulso le flaqueaba, si un temblor le desvelaba en el último suspiro su falta de valor, pero se acabó el habano y la ceniza no cayó al suelo. Entonces el coronel Sánchez arrojó la colilla y dijo cuando quieran." Roberto Bolaño

Verano en frío

El placer no es antídoto ni fuente de la felicidad. Los sentidos endulzan el estado ya alcanzado, la ataraxia, la calma. Cuando los vientos se aletargan, es más fácil distinguir el amanecer.

Apenas

Mirar el techo sobre el ventilador girando Sin mucho que contar Sin rastro mirando. Mirar la vida pasar Sin vivirla, apenas. Sintiendo un tenue latido Sin sangre que corra por las venas. Mirar tu recuerdo ya lejano En una canasta vacía  Sobre el río cantando, ¿a dónde navegas? Así me pasan los días  Mirando la vida pasar Sin vivir LA, apenas.

Casa de Rómulo Gallegos

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Nunca pensé que cuando iba a tomar una cerveza en una tarde de sábado en Caracas, me iba encontrar un inmenso edificio de concreto. En su fachada decía: Casa de Rómulo Gallegos. Y tras leer aquellas letras en aluminio dorado, me acordé de uno de los más hermosos discursos literatos jamás escuchados. Aquél de Roberto Bolaño, cuando ganó precisamente el premio Rómulo Gallegos, a la mejor obra: Los detectives salvajes. Y yo me siento que estoy soñando.  Porque al final, todo termina en un sueño.

Corazón

Lates casi exangüe  sin complejos. Escondido en el centro de los pechos Animas las vidas exaltadas de los hombres. Declamado en la poesía  Nombrado por los enamorados Eres indiferente a las emociones  Pues lo tuyo es latir Y llevar vida al cuerpo. Quién tuviera tu aliento Quién tuviera tu latido Quién tuviera tu perseverancia Todo lo alcanzaría y sin embargo, Tras la muerte tuya, todo lo dejaría.