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Taita Imbabura

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Estuviste desde siempre Impávido, indiferente, imponente Te llamaron "taita" Tal vez porque todo lo dominabas: Estable, fuerte, eterno.   ¿El cielo? Yo lo conocí en tus cumbres Allá nada sucede, y todo al unísono No hay tiempo, sólo el viento Tu viento, que es único y es tu mensajero.   El mañana no existe sin vos Y no hay futuro, eso sólo vos lo sabes Añay Taita! Añay!

Love affair

 Mi vida no ha sido otra cosa que un "love affair". Un amor de "locos"... con la existencia.  Lo que suceda después de esta vida me es absolutamente indiferente. El fuego ha sido encendido y arde ineluctable por siempre.

Carta de Manuela a Bolívar

  Excelencia, Han pasado los días y no he tenido la oportunidad de verle. La ciudad de la que usted dijo "no era mi teatro" sigue fría y obscura, parece que un velo habría caído del cielo tras su partida. No he tenido sus noticias y sin embargo, a cada instante me asomo a la ventana tras escuchar los pasos en la calle empedrada de un caballo, cualquier caballo, con la astuta esperanza de sus misivas. Imagino su ingenio no deja de meditar sobre su partida definitiva a Venezuela, y créame, le seguiría y me pondría a su servicio, si así usted lo dispusiera. Sé que esto será difícil, ya lo veo a usted mirando en el espejo los futuros inciertos de nuestra patria y prestante ante las noticias del congreso que lo ratifiquen como presidente vitalicio. No voy a abrumarlo ahora con temas políticos, le aseguro mi general, no añoro nada más  en este momento que discutir en su presencia, estos menesteres que para su excelencia (y para mí) no son asuntos menores. Por ahora, me conformo con...

Urgencia

Tengo una urgencia. Urgencia de que llames Y si no llamas, urgencia de que escribas Y si escribes, que escribas sin urgencia, que es distinta a la mía, pero no tanto. Que escribas plácida y sin luna que te apremie. Probablemente entre papeles y recetas necias Que no sobran, pero simplemente están. La urgencia me acecha lenta, despacio, Aunque esto parezca contradictorio. No existe un mañana sin tu mensaje, Que tranquiliza y sustenta Que no desfallece sino alcanza Que no destroza, sino abrillanta la esperanza. Esperanza de tenerte un día en los brazos, estos brazos que no te extrañan porque no  te conocen  y ya te sueñan.

Última mañana de agosto

 Se despertó como siempre, poco antes de la 4 de la madrugada. El café sabía igual, la madrugada venía lenta y sin apuros, demorando su existencia antes de que el sol la fulmine. Sabía que agosto terminaría y lo supo con mesura y calma.

Agua de canela

 Agua de canela Que apaciguada espera En el frío de verano Que se beban los labios Tu calma cadencia. Agua de canela Infinita en tus pasos Que el esperar alienta Ventiscas de agosto  Sabores que se apañan. Agua de canela Que te bebo despacio En el frío de mi cuerpo Mueres entretanto.

Sueño

Tierra emancipada Luna que brilla Tenue la marea Que en tus ojos  Respira. Dulce sueño, Si no te vuelvo a encontrar, Que me encuentre a mí mismo En la nada del vacío.